Cada vez es más común ver videojuegos que usan la mitología, folclore y leyendas españolas tanto como recurso narrativo como para ambientar sus historias. Hace unos meses nos llegaron juegos como El Coco (un roguelike que usa criaturas de nuestra cultura como el Ratón Pérez) o Un Polbo Xigante (juego de jam ambientado en un cuento infantil gallego), esperamos con ansia Bestiario, ¡y qué decir de Crisol: Theater of Idols! Hoy nos vamos de la mano de JanduSoft, en colaboración con 3Cat, a otra región de España, concretamente al Pirineo catalán y aragonés, con Manairons.

«Què farem?, què direm?»
A groso modo, la leyenda de los manairons (o minairons) nos habla de unas criaturas minúsculas, parecidas a duendecillos, que habitan dentro del canut (un canuto de caña). Son tan pequeños que un canut puede contener miles de ellos. Son hiperactivos y trabajadores incansables, capaces de realizar tareas pesadas y titánicas a gran velocidad. Si alguien abre el canut, los minairones saldrán demandando con urgencia que se les encargue algún trabajo al grito de «què farem?, què direm?». Si quien lo ha abierto no les encarga nada, o pasa el tiempo desde las última tarea completada, los minairones matarán a su «amo» (y según he leído, hay versiones peores de la leyenda, donde los minairones despellejan a quien los ha liberado). Son tan extremadamente útiles como peligrosos.
Pues en el título que nos ocupa sucede lo siguiente: Llorenç es un terrateniente que llega al tranquilo pueblo de Vilamont con la idea de industrializarlo todo y hacerse tan rico como sea posible. Para ello, Llorenç usa el poder del canut, un artefacto mágico que contiene a los manairons, a los cuales les da la orden de modernizar y automatizar todos los negocios de la villa. Como consecuencia de ello, los habitantes de Vilamont viven en sus casas temerosos de los manairons mientras ven como estos convierten un pueblo de artesanos y tradiciones en un caos industrial hiperproductivo e insano.
Nosotros encarnamos a Nai, un manarion que despierta de una siesta gracias a una bruja que le libera del hechizo y le encarga recuperar el canut para así liberar el pueblo de Vilamont. Nai irá armado con su flauta mágica, con la cual puede tocar melodías que despertarán a sus compañeros, activará mecanismos y le hará llegar a sitios inaccesibles.

Una gran aventura en miniatura
Manarions nos propone una aventura de plataformas y puzles en 3D ambientada en varios lugares del pueblo de Vilamont: desde granjas a jugueterías, pasando por pastelerías y zapaterías. El esquema es el siguiente: debemos hacer avanzar a Nai por el escenario resolviendo puzles mediante el uso de las plataformas y su flauta. La cual nos sirve también para golpear a los enemigos (los manarions hechizados por Llorenç) tanto cuerpo a cuerpo como a distancia. Dentro de cada zona habrá varios puffs que actúan a modo de puntos de control donde reponer la vida y las setas (pociones) curativas. Al final de cada localización nos esperará un jefe de zona al que debemos derrotar para liberar ese comercio y seguir avanzando.
Puede parecer simple, sí, pero el asunto tiene más chicha de la que parece. En primer lugar, Nai contará con acciones básicas y la flauta tendrá una sola melodía, pero conforme avancemos por la aventura y liberemos más comercios, nos irán otorgando nuevas canciones para tocar (las cuales siguen el mismo patrón de memorización y pulsación de botones que en The Legend of Zelda: Ocarina of Time). Aprender una nueva melodía implica desbloquear nuevos caminos en los escenarios que hayamos completado para enfrentar otros desafíos, nuevos puzles y, evidentemente, descubrir secretos que añadir a nuestra colección (música para escuchar en los puffs de control, por ejemplo). Vamos, que si queremos obtener el 100% y desbloquear todo el contenido, prepárate para darle al coco (y a la flauta).

Little Nightmares a la catalana
La idea de llevar una leyenda como la de los manairons a un esquema de juego de acción y plataformas al estilo de Little Nightmares le sienta como anillo al dedo no, lo siguiente. Nai recorrerá cada uno de los rincones (literalmente) de los comercios que, dado su diminuto tamaño, basan su plataformeo y puzles en objetos pequeños como dedales, huevos, hormas y plantillas de zapatos, etc. Los escenarios gozan de la misma belleza tenebrosa de su homónimo de BANDAI NAMCO, en nuestro caso producto de la industrialización agresiva del pueblo y como esta ha afectado a sus habitantes. No nos encontraremos nada especialmente perturbador pero sí que veremos como la maquinaría se ha expandido por todas las habitaciones de forma caótica y sin control, mientras el instrumental artesanal es relegado a esquinas y estantes cogiendo polvo y sus habitantes tienen implantes mecánicos forzados.
Y es que, como se puede ver, el nivel de producción de Manarions en lo visual y sonoro es de una calidad sobresaliente. Mención especial tanto a las melodías que toca Nai con la flauta (y su posterior canción) como al arte de las escenas de vídeo que aparecen durante la aventura, sencillamente exquisitos. No puedo dejarme la que es, al menos para mí, la guinda del pastel: el doblaje del juego, realizado tanto en castellano como inglés y catalán, con una calidad tanto de sonido como de interpretaciones que ya lo quisieran para sí muchos estudios grandes en sus producciones, y os puedo asegurar que no estoy exagerando lo más mínimo.
Es tremendamente complicado no hablar de Manarions sin aplaudir todas y cada una de sus facetas. Es un juego que te entra por la vista y el oido y que, no os voy a engañar, te va a resultar tremendamente divertido y satisfactorio. Los puzles no son excesivamente complicados pero hay que estar muy atentos al entorno, porque en todas partes tendremos huecos y ángulos de cámara donde encontrar secretos ocultos. Además, la posibilidad de volver a niveles anteriores para explorarlos con habilidades nuevas le da al título una rejugabilidad y profundidad que personalmente agradezco, porque me he quedado con seguir encontrando tesoros diminutos. Por ponerle un «pero» hablaría de la precisión de los saltos y la cámara que puede resoltar algo molesta pero, ojo, que resulta que el juego también está hecho con herramientas propias (vamos, que es seguro que lo siguen mejorando). Es que no se le puede pedir nada más a un producto tan bueno, hecho con tanto cuidado y apto para niños y mayores.

Conclusión
Manairons te atrapa instantánemente gracias a un despligue visual y sonoro que ya lo querrían para sí algunos estudios grandes. Con un doblaje de verdadero lujo y cuidado hasta el más mínimo detalle, con muchos puzles y situaciones de no demasiada complejidad pero muy satisfactorios. Una duración bien medida y mucha fábula, fantasía y magia donde nos hablan del valor de lo artesano y tradicional frente a la hiperindustrialización y la pérdida de la humanidad en el proceso. Espero no tener que esperar mucho para una segunda parte.
Autor
Clase dual (Programador/Filólogo), antes era solodev y ahora estoy en proyecto de divulgador e investigador académico en game studies, próximamente multiclase. Friki a tiempo completo y amante del videojuego de terror en todas sus facetas. Creo contenido, juego, leo manga y escribo, a veces varias de estas cosas a la vez.

