El viaje en carretera, esa gran aventura que da tantas anécdotas como para escribir un libro: pararte en una estación de servicio de mala muerte, colarte en una boda, asistir a una fiesta universitaria, despeñar tu coche por un acantilado y caminar por el bosque sin rumbo ¡Lo normal vaya! Todo para ir en busca del amor de tu vida o pasar unas vacaciones en familia. Es así como todos lo hemos vivido ¿a que sí? Sinceramente no sé qué tipo de carreteras tienen los americanos, pero a mí lo máximo que me ha pasado es tener que parar a mitad de camino al pueblo de mi mujer porque un rebaño de ovejas me rodeó el coche.
¡Pero bueno! Nos vamos con la tercera entrega de la saga Monster Prom, de la buena gente de Beautiful Glitch. Esta vez la cosa cambia y en vez de tener una localización nos propone un viaje en carretera que, la verdad, promete. Así que haced las maletas, coged el bañador por si acaso, llenad el depósito y poned The Offspring a toda leche (porque los road trips tienen que ser con esta música, no admito otra cosa). Nos vamos con Monster Prom 3: Monster Roadtrip.

Pero antes…
¿Y de qué va Monster Prom? Me alegra que me lo preguntes pero ¿no leíste el análisis que puse hace una semana de la segunda parte? Bueno venga, no te vayas, hacemos un resumen rápido. Monster Prom es una saga de visual novels con elementos de multijugador que va de romancear a todo lo que se mueva, sea fantástico, demonio o mecánico. Porque sí, se ambienta en un mundo en el que todos son monstruos, todos están buenos, y todos están como cabras. Cada una de las entregas de la saga sucede durante uno de esos momentos que el imaginario americano nos ha vendido en el cine como canónicos en la vida de todo adolescente: el primero es el baile de graduación en el instituto y el segundo durante el campamento de verano. Ahora esta tercera transcurre durante el viaje por carretera cruzando el páis y donde nos van a pasar mil cosas, a cada cual más descabellada.
En los dos primeros teníamos un número de turnos máximo para cumplir el objetivo de ligarnos a alguno de los personajes o nos quedábamos a dos velas. 3 o 6 semanas (dependiendo del modo de juego que elijamos) antes del baile de graduación en el primero y la hoguera de la última noche de campamento en el segundo. Ahora cambia todo, no tenemos tiempo límite ni tampoco tenemos que romancear a nadie si no queremos. Antes teníamos que fortalecer alguno de nuestros atributos para así tener afinidad con nuestro monstruo objetivo, ahora de eso nada, molamos de base y ya. En vez de atributos, tenemos unos «recursos» que irán variando en función de lo bien (o mal) que esté saliendo el viaje. Esta vez todo es inesperado y aleatorio ¡Hemos venido a la aventura!

Monstruo al volante, peligro constante
Bien, nada más comenzar el juego nos damos cuenta de como de impredecible va a ser este juego. Ahora no definimos la duración de la run y nuestras preferencias, sino que primero seleccionamos el modo de juego: Friend Hugger (donde todos ganamos y los resultados son positivos), Road Tripper (experiencia cooperativa 100% de supervivencia donde el ganador de la run se elige en base a su rendimiento) y Prank Master (igual que Road Tripper pero con una mecánica competitiva para ser el ganador de la run). Después elegimos el modo de dificultad entre fácil, normal y dificil, que básicamente lo que determina son los puntos iniciales, las ganancias/penalizaciones y los requisitos para visitar ciertas localizaciones (y para romancear). Elegimos a nuestro protagonista entre los 4 de siempre (más otros 4 por DLC), y la música que vamos a poner durante nuestro viaje. Una aventura 100% personalizable, vaya.
Como ya he dicho, esta vez no tenemos una localización fija por donde navegar a nuestro antojo. Ahora se nos presenta una carretera y una bifurcación con un destino en cada salida. Cada uno de esos destinos nos propondran 3 opciones sobre como vivir la experiencia en ese lugar. El resultado será, en general, ganar algunos puntos de recursos y perder otros, así que cuidado con las elecciones que toméis en cada situación. Los recursos son: hype, magia, mente, dinero, alma y estamina. Si alguno alcanza 25 puntos, llegaremos a nuestro destino y podremos ver uno de los finales. Eso sí, como uno de ellos llegue a cero, la run termina y el viaje se va a la porra.
Esto le da un giro de 180 a todo lo visto hasta ahora en la saga. Si antes íbamos a la localización afín a nuestro objetivo y elegíamos las opciones correctas para llevarnos al monstruo al catre, ahora toca evitar que estos valores lleguen a cero a la vez que aumentamos uno de ellos a 25. Además, y esto sí es marca de la casa, volvemos a contar con una localización general o neutra donde poder interactuar con los monstruos o reclutar otros (luego hablamos de esto), pero donde también podremos comprar y realizar acciones que le puden dar la vuelta a los marcadores. Repito, ¡una aventura impredecible!

¿Y los personajes? ¿Y el ligoteo?
Esta vez el ligoteo pasa aun segundo plano, está ahí, pero no es obligatorio. La mecánica es la siguiente: comenzamos el viaje con la fantasma Polly y el hombre lobo Scott. Cuando paramos en la localización general, en este caso una estación de servicio 24 horas, podremos elegir sentarnos con uno de ellos y charlar a la luz de la luna. Si las conversaciones llegan a buen puerto, pasaremos a lo que se denominan «conversaciones profundas» y ahí es donde puede suceder la magia (o no, porque como des una mala respuesta se va todo el curro a freir espárragos, un clásico).
¿Nada más? Pues aunque parezca un punto negativo el contar solo con dos personajes para romancear, el asunto se retuerce. Veréis, en la estación de servicio podemos decidir examinar un mapa de la zona, un teléfono o una parada de autobús, y ahí tendremos al resto de personajes de las entregas anteriores. Esta vez cumplen el rol de autoestopistas y solo podemos decidir recoger a uno de ellos. A este personaje también le podremos tirar ficha de la misma forma que con los otros dos, y además su presencia influye en los resultados de los eventos de las localizaciones. ¡Más cosas inesperadas!
¡Ah! Se me olvidaba, en una colaboración completamente inesperada, se añadió al protagonista de Cult of the Lamb como autoestopista y posible enredo amoroso. Sí, te puedes ligar a la oveja de Cult of the Lamb.

El endgame y las cifras
En esta entrega las runs no son cortas, pero son extremadamente divertidas por la cantidad de cosas inesperadas que nos aguardan en el viaje. La verdad es que Beautiful Glitch lo ha bordado transladándonos el espíritu Road Trip de las películas, en la que cada localización es una situación nueva y absurda y donde un pasajero o coger una salida en vez de otra puede marcar la diferencia. Por supuesto con su buena dosis de ligoteo y humor absurdo al extremo marca de la casa.
Hablando en cifras, esta vez tenemos un total de 65 localizaciones, 347 eventos, 701 consecuencias, 62 finales buenos y 18 destinos posibles. Todo ello distribuido en 3 modos de juego, para jugar en solitario o cooperativo, y 3 modos de dificultad. Además de la clásica tienda (que esta vez es una máquina de gachas) donde poder comprar material para el menú de extras como bocetos, escenarios, personajes, etc. y por si esto fuera poco, tenemos disponibles a todos los personajes de la primera y segunda entrega además de docenas de nuevos monstruos. Una verdadera maravilla.
Lo único malo (aparte de que sigue en inglés) es que esta vez no tiene soporte para mods, y es una pena, porque me encantaría ver como la comunidad crea nuevas localizaciones, a cada cual más loca. Porque eso sí lo tiene la saga, su comunidad super fiel. Este tercero es la entrega que más y mejores valoraciones tiene en Steam, y a poco que leas los comentarios, ves que es el favorito de los jugadores. De hecho en el workshop del primer Monster Prom hay multitud de mods donde han importado a casi todos los personajes de esta entrega.

Conclusión
Iba a hacer otro comentario gracioso a modo de cierre, pero es que este Monster Prom 3: Road Trip es tan divertido, tan variado, tan absurdo e inesperado que, sinceramente, prefiero que lo descubráis vosotros mismos. El mejor y más querido por la comunidad hasta el momento y no es para menos. Cuando parece que algo tan «encorsetado» como una visual novel no se puede llevar más allá, aparece Beautiful Glitch y te rompe los esquemas. Sencillamente, bravo.
Autor
Clase dual (Programador/Filólogo), antes era solodev y ahora estoy en proyecto de divulgador e investigador académico en game studies, próximamente multiclase. Friki a tiempo completo y amante del videojuego de terror en todas sus facetas. Creo contenido, juego, leo manga y escribo, a veces varias de estas cosas a la vez.

