#4. Especial nochevieja 2024
Creado por CreoLlamarmeAna y José Sanz «Josyan», Oasis es una breve experiencia interactiva que nos ofrece un espacio para detenernos y sentir emociones en toda su intensidad.
El corazón como protagonista
Oasis nos guía de una manera orgánica y sensible a revivir emociones que todos hemos experimentado. Nos invita a recorrerlas, despertando reminiscencias de recuerdos e instantes en los que esas emociones nos dejaron huella, dando lugar a un espacio para sanar y poder asentarnos en el presente.
El corazón es el elemento central del juego, siendo sus latidos la mayor expresión de las emociones que atraviesa. Como jugadores, es inevitable sentir todo lo que el corazón padece, lo que nos remite a esas situaciones difíciles en las que hemos sentido nuestro propio corazón latir de esa manera. La manera en que el juego, a través de este elemento, nos transporta a esos estados emocionales, es impecable, demostrando lo mucho que se puede llegar a sentir a través de una experiencia interactiva sutil y efectiva que cumple su objetivo.

Una jugabilidad sencilla, pero impactante
Oasis parte de una experiencia de juego simple, pero capaz de generar un gran impacto en el jugador. Cada clic en el juego representa un latido, y con cada latido, el jugador observa un cambio en el estado del corazón. La mecánica principal del juego radica en transitar entre diferentes emociones, permitiendo que el corazón pase de un estado emocional a otro. Esto nos permite observarnos a nosotros mismos como jugadores, dándonos cuenta de cómo nos sentimos con cada uno de los estados que el juego nos hace atravesar. Nos sentimos más anclados en algunas emociones y, tal vez, experimentamos la necesidad de ‘quedarnos’ en ellas o de ‘saltar’ aquellas con las que tenemos una relación más evitativa o que nos generan mayor malestar.
Así como el juego logra de forma admirable que conectemos con las emociones que explora, su punto clave es recordarnos que cada momento difícil y cada emoción intensa son pasajeros, incluso cuando no podemos ver más allá. Nos muestra cómo la vida es algo que fluye y que ningún momento vital es estático, siendo un gesto como un abrazo capaz de transformarlo todo, convirtiéndose en el oasis donde la calma regresa y todo se reconstruye. Pero, sobre todo, si hay algo en lo que este juego sobresale, se concreta en que nos regala un momento íntimo para autocuidarnos, permitiéndonos dejar a un lado la autoexigencia para poder abrazar y valorar sin juicio la manera en la que enfrentamos la vida.

El latido estético y musical
Con un arte minimalista pero meticulosamente detallado, Oasis utiliza la estética del corazón y sus colores como el pilar central para expresar las emociones que el jugador experimenta a lo largo del juego. Cada tonalidad y cambio visual no solo embellece la experiencia, sino que comunica de manera directa las emociones que atraviesa el corazón, creando una conexión íntima y simbólica con el jugador.
Por otro lado, la música, cuidadosamente diseñada, se convierte en una pieza fundamental del juego, envolviendo al jugador en atmósferas sonoras que intensifican cada estado emocional. Desde las melodías de guitarra hasta los latidos del corazón, cada componente musical se convierte en una guía emocional, reforzando la inmersión en cada momento. Esta combinación de arte y música hace de Oasis una experiencia sensorial completa, donde cada elemento está diseñado para resonar profundamente en el jugador, evocando emociones universales que todos hemos sentido en algún momento.

Conclusión
Oasis es una experiencia interactiva que encapsula la transitoriedad de la existencia, el constante fluir de nuestras emociones y la riqueza emocional del estar vivos. Pero, sobre todo, este juego ofrece un espacio para recomponernos: un oasis donde podemos detenernos, abrazar nuestras emociones y, sobre todo, dejarnos sentir.
Autor
Psicóloga, amante de los videojuegos y fascinada por la tecnología desde que aprendí a encender un ordenador por primera vez.

