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Super Engine GT Turbo SPEC.

Desde el año 2018 lleva Josep Monzonís Hernández «2KSomnis» desarrollando en solitario videojuegos arcade, decantándose o bien por las plataformas o por los juegos de conducción, siendo probablemente Rise of Fox Hero el más destacado. Este año ha tocado juego de conducción: Super Engine GT Turbo SPEC, que hemos probado en Nintendo Switch.

Hace años analicé un videojuego del mismo desarrollador, Horned Knight, un plataformas sólido, pero que pecaba de poca ambición y que en poco más de una hora se podía completar. No era malo en absoluto, pero tampoco ofrecía grandes alicientes y era un claro candidato a quedar oculto en la marea de lanzamientos que hay a diario. Super Engine GT Turbo SPEC es, en versión arcade-conducción, un caso idéntico: un juego que cumple con la ley del mínimo esfuerzo.

El menú inicial es una declaración de intenciones que deja claro que en Super Engine GT Turbo SPEC no hay parafernalia y que lo único complejo que encontraremos es su nombre. Un único modo de juego, unas opciones que se resumen en la posibilidad de desactivar la música y un garaje con diferentes coches que sólo varían en su color. No hay modos extra, tablas de récords o velocidades, posibilidad de multijugador, elementos desbloqueares o la opción de modificar el idioma. Lo mínimo posible.

Arrancamos el único modo de juego que, como no hay más, no necesita ni nombre. Se trata de cuatro divisiones: Novice, Junior, Senior y Pro, cada una compuesta por 8 trazados. Tendremos que ir completándolos uno a uno, necesitando hacer podio para desbloquear el siguiente. No hay torneos de varias carreras, cada trazado es una competición individual, no hay un registro de nuestros tiempos, no hay grandes rivales y no hay recompensas al ganar: sólo una pantalla oscura con cuatro confeti que dice «1st position» sin un triste acompañamiento musical. Desolador.

En el gameplay Super Engine GT Turbo SPEC también destaca más por lo que no ofrece que por lo contrario. Un botón para acelerar, el joystick para girar el coche y un botón para cambiar la cámara. Hay freno, pero no es necesario usarlo porque al girar derrapa de forma automática y no hay posibilidad de modificar los controles. Los rivales se ponen en línea como una hilera de hormigas y todos siguen el mismo trazado, no son agresivos, no son inteligentes, no son rápidos, jamás te van a adelantar. Sólo destacan por tener un sistema de colisiones incómodo e injusto -ellos te desplazan a ti, pero tú jamás a ellos- y difícilmente nos pondrán en aprietos. He ganado todas las carreras al primer intento. La dificultad del modo Novice al modo Pro es prácticamente la misma ya que sólo varía la complejidad de los trazados, los adversarios se comportan igual y sólo pueden complicarte la carrera si hay demasiadas curvas y te ves obligado a pasar cerca de ellos. Pero vaya, en cuanto te das cuenta que la velocidad es la misma tanto si respetas el asfalto o si atraviesas cualquier obstáculo, la dificultad desaparece y en cualquier curva adelantas con facilidad. En una hora has completado el juego al 100%.

Tampoco a nivel técnico parece haber demasiado interés por ofrecer algo diferente al jugador: gráficos cel-shaded, pero diseños clónicos y carentes de personalidad, como las tres melodías que acompañan a la conducción. Los coches son todos iguales y los escenarios sabemos que son diferentes porque algunos son tropicales y otros están nevados, pero en la práctica es siempre lo mismo, incluso diría que muchos elementos de decoración -los cuales, por cierto, en muchas ocasiones no tienen sistema de colisiones así que podremos atravesarlos – son reciclados de juegos anteriores.

Llegamos a la cuestión clave: como todos los juegos de 2ksomnis, se ha lanzado al mercado a bajo precio, 4,99€, cifra que con toda probabilidad se reducirá en el futuro. ¿Hasta qué punto un bajo precio puede compensar las carencias de un videojuego? ¿Miramos con otros ojos los defectos cuando el precio es menor? Sin duda, el precio influye en la decisión final de comprar o no comprar un videojuego, pero ¿podemos perdonar todo?

La realidad es que Super Engine GT Turbo SPEC no es malo, el juego cumple con su promesa y regala cuantas carreras estilo arcade cel-sharing, pero se olvida de incluir competición, emoción, interés, adrenalina y velocidad. La sensación es de una falta de interés enorme por dotar al videojuego de detalle, carisma y contenido y de confiar en que alguien, atraído por el bajo precio o la promesa de un Platino fácil, lo compre. El único mérito destacable es que Super Engine GT Turbo SPEC funciona y carece de bugs, que sería el equivalente a estar satisfecho de sacar un cinco -porque le caes bien al profesor- en un examen, o después de un partido que termina 0 a 0 en el que no has tirado ni una vez a puerta.

Autor

Pese a mi continua obsesión con la literatura, los videojuegos y el deporte, logré acabar mis estudios de filología. Resido en Italia y adoro la pizza.

GDejota

Pese a mi continua obsesión con la literatura, los videojuegos y el deporte, logré acabar mis estudios de filología. Resido en Italia y adoro la pizza.

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