En el medio del videojuego, dentro del género del terror, los jugadores más habituales hemos ya vivido -y sufrido- todo tipo de situaciones: nos han asustado, perseguido, encontrado súbitamente en nuestro escondite, hemos muerto…
Además, estos casos se han dado en manos de toda criatura imaginable: zombis, espíritus, extraterrestres, animales salvajes, payasos asesinos y niñas diabólicas. Incluso a veces el enemigo ha sido la propia mente del protagonista al que controlamos. En cualquier caso, algo a lo que no estamos acostumbrados es a que todo esto ocurra sin que haya movimiento alguno. Parte de la tensión del terror se encuentra en tratar de anticipar qué se va a mover y cuando. Cualquier sombra o pequeño ruido nos sirve de pista para tratar de adivinar cuando llega el susto, ¿pero cómo cambia la percepción cuando todo está absolutamente estático?
Un puesto de trabajo con una familia encantadora
Quitando que, para algunos, cualquier día laboral de por sí puede ser una auténtica pesadilla, The Cabin Factory arranca firmando un contrato de trabajo -un tanto particular y sospechoso si se me permite la opinión-. Además de una protagonista atípica, una mujer de edad avanzada, también se nos presenta un trabajo poco común: tenemos que inspeccionar una serie de cabañas que llegan por una cinta transportadora gigante y que supuestamente son atrezo para parques de atracciones de terror. Se nos indica que debemos revisar que todo en el interior esté correcto, pero si vemos algo moverse lo más mínimo, debemos salir corriendo de la cabaña y presionar un botón rojo que alerta una anomalía.

En este walking simulator de terror y anomalías, nuestro objetivo es conseguir inspeccionar ocho cabañas seguidas con éxito. Cualquier error o confusión reinicia nuestro progreso, de ahí que tengamos que poner todos los sentidos -especialmente la vista y el oído- para tratar de adivinar si pulsamos el botón verde o el rojo. Pero la propuesta de International Cat Studios no se queda en la simpleza de asustar porqué sí. Mientras trabajamos como inspectores, descubrimos una historia oculta y oscura; la verdad detrás de la cabaña original y la familia que vivía en ella.

Antes de abordar otros puntos del título, creo que hay que romper una lanza a favor del uso de personajes menos estereotípicos y que aportan diversidad al medio como es el caso en The Cabin Factory. Aquí hay algunos puntos importantes que señalar: lo primero que vemos en el videojuego es el aspecto del avatar a la que controlamos en el espejo del ascensor, hecho que indica como el estudio desarrollador tiene una intención plenamente consciente de la decisión tomada, y no solo eso si no que buscan el impacto del jugador desde los primeros cinco segundos. Pero lo mejor de esto es qué no es aleatorio que nuestra protagonista sea como es, si no que está bien hilado con la trama que tratan de contar.

Terroríficamente impactante
No todos estarán de acuerdo, pero creo que The Cabin Factory, igual que otros videojuegos recientes de desarrollo independiente, en los últimos tiempos, están alcanzando niveles gráficos más que decentes gracias a que motores como Unreal Engine 5 han logrado democratizar bastante poder alcanzar algo parecido -aunque todavía con cierta distancia- a lo que consideramos realismo. Es cierto que, por la evidente falta de recursos, apartados como las animaciones u otros detalles visuales adolecen si nos ponemos a inspeccionar con lupa lo que vemos en pantalla -mejor inspeccionar las cabañas antes que los gráficos… Perdón-.

A pesar de que lo anterior pueda sonar algo negativo, no lo es para nada. Creo que debemos celebrar el poder tener videojuegos más pequeños de esta calidad, y más aún cuando se hacen con tanto gusto, entendiendo tan bien la psicología del jugador para colocar los sobresaltos. Esto es posible también gracias a la buena ambientación lograda, que contribuye a la inmersión mientras nuestros ojos se pegan a la pantalla y nuestras pupilas se dilatan observando minuciosamente cada detalle del estático entorno.

Conclusión: la factoría de las buenas decisiones
Y el aderezo final, algo digno de alabar, es el precio que International Cat Studios ha escogido para vender su videojuego. Cuesta ser conscientes de cuan difícil debe ser este punto en realidad, tanto quedarse corto como pasarse de largo con el precio puede ser altamente contraproducente para la percepción del público. Siendo muy conscientes de la duración, ambición y alcance de la obra, The Cabin Factory tiene un precio tan accesible que, junto con su original propuesta, cuesta no recomendárselo a cualquier jugadora o jugador sean o no aficionados al terror. Para quienes quieran profundizar más, el videojuego tiene un pequeño componente rejugable en forma de endgame en el que se nos propone resolver todos los modelos de anomalía disponibles. De esta manera, no solo conseguimos quedar impresionados por lo imaginativos que han sido los desarrolladores a la hora de crear dichas anomalías, si lo hacemos, nos espera una pequeña recompensa final que hace de broche de oro de está pequeña joyita indie del terror.
Autor
Llevo respirando videojuegos desde los 3 años, mi primer recuerdo vital es con una Game Boy en las manos. Después de toda una vida de pasión por el medio, ahora escribo cuando tengo un rato y hablo mucho de videojuegos en cualquier podcast al que se me invite a unir mi voz, hasta que finalmente he acabado en el DevCast. Descubrir los juegos independientes abrió mi mente una primera vez y descubrir el videojuego español hizo lo propio una segunda.

