Lo mejor que tiene el desarrollo independiente es la forma en la que es capaz de experimentar con el medio, traer experiencias originales y mezclar géneros. De cuando en cuando aparece un título capta nuestra atención haciendo gala de ese buen hacer y de como ciertos detalles marcan la diferencia. The Spirit of the Samurai es, sin duda, uno de ellos. El título de Digital Mind Games hace gala de un apartado artístico espectacular, con un nivel de animación y gráficos que hablan por sí solos. No obstante, y haciendo honor a la verdad, este trabajo tan sobresaliente en lo visual se ve opacado por una jugabilidad que no termina de estar a la altura. Pero vayamos por partes, porque creedme que lo necesita.

Una aventura cinematográfica
La premisa de The Spirit of the Samurai es la siguiente: Takeshi, un samurai, se despierta de un sueño en el que Kitsune, el espíritu del zorro, le advierte de que pronto tendrá que cumplir con su destino, pues Takeshi es el elegido por la profecía para enfrentar a un Oni que arrasará la tierra. El samurai se pone en pie y recorre la aldea, inspeccionando todos los lugares y hablando con sus vecinos y compañeros de armas. Todo el pueblo es consciente de que, de un momento a otro, quizás ahora, quizás dentro de varias generaciones, el Oni aparecerá. Por lo que los lugareños se dedican exclusivamente al entrenamiento y la preparación para ese futuro ataque.
No pasa mucho tiempo cuando, efectivamente, un ejército de demonios invade la aldea y asesinan a todos sus habitantes a excepción de Takeshi. El cual comprende que ha llegado el momento de afrontar su destino. Junto a su fiel amigo Chisai, un gato, emprende un viaje a través de varias regiones en dirección al castillo del Oni, enfrentando innumerables peligros por el camino y combatiendo hordas interminables de demonios y no muertos. Además, durante la aventura también controlaremos a Chisai el gato y a un Kodama (un espíritu del bosque) para completar este viaje de autodescubrimiento y lucha contra el mal.

Un épico viaje a través del Japón feudal
Me encantaría poder comentar más del argumento, porque es algo que me ha cautivado, no porque sea original (al fin y al cabo estamos ante la enésima versión del viaje del héroe), sino porque está tan cuidada y tiene tantos detalles, todo está tan bien integrado con el folklore japonés y con el resto de elementos del juego que la inmersión es total. Por momentos sufres por sus personajes, entras perfectamente en ese universo, sabes lo que va a ocurrir pero aún así te dejes llevar, quieres disfrutar cada cinemática y trozo de historia, ver como se va desarrollando todo hasta su inevitable (y maravilloso) final. Porque The Spirit of the Samurai es, ante todo, una aventura narrativa, una película.
En su definición jugable, The Spirit of the Samurai es una aventura en 2D con elementos narrativos y de acción. Con pequeños y leves toques de metroidvania, nos propone una aventura con plataformas, puzzles y combates. El desarrollo de la historia mediante tres personajes aporta variedad, ya que cada uno de ellos posee un estilo de juego diferente: Takeshi se centra en el combate, Chisai en el sigilo, y el Kodama en la exploración. Una mezcla de conceptos que funcionan muy bien para la historia y aunque no termina de perder el foco en su objetivo, sí que son todos muy interesantes de controlar.

Una apartado artístico de Matrícula
Para entender y disfrutar The Spirit of the Samurai hay que poner las cosas en contexto. Digital Mind es una empresa murciana de animación 3D, esto se nota, y es precisamente lo que va a marcar nuestra percepción de lo que el título propone. Todo el apartado artístico es de una calidad y detalle que te dejan boquiabierto, no te extrañe si en algunos momentos te paras a mirar el entorno o te paseas por el escenario admirando como se mezclan fondos, personajes, animaciones y música, y te transportas a ese misticismo y universo tan apasionante para muchos como el folklore japonés. Mención aparte las cinemáticas, abundantes y perfectas, bien integradas con la historia y de una calidad digna de productos AAA.
Las animaciones son su punto distintivo, ya que Digital Mind ha decidido recrear todos los movimientos en stop-motion. Esta técnica consiste en que los personajes son animados fotograma a fotograma mediante movimientos estáticos y traslación de posición cada ciertos frames. Esto nos viene del cine, con exponentes como Pesadilla antes de Navidad, Chicken Run o Isla de Perros, aunque los veteranos del lugar también tendrán recuerdos de las míticas películas de Ray Harryhausen como Simbad y la Princesa o Furia de Titanes. Una técnica visual que aporta mucho valor a las producciones y que, en el caso de The Spirit of the Samurai le viene como anillo al dedo. A destacar los momentos de combate, donde Takeshi toma su postura (kamae) de guardia y se aproxima a algún enemigo para batirse en duelo, la animación se mezcla con todo lo demás y da lugar a momentos verdaderamente increíbles.

Sistema de progresión
Conforme va avanzando en la aventura y derrotando enemigos, Takeshi obtendrá experiencia, dinero y materiales, al subir de nivel se recompensa con puntos de atributos. Eventualmente nos encontraremos con templos que funcionan como punto de guardado y de reaparición, y donde Takeshi podrá repartir los puntos de atributos en cuatro categorías: Vitalidad, Energía, Katana y Arco. Siendo los dos primeros los atributos de supervivencia y los otros dos los de daño. Sencillo y directo, pero con la contraparte de que los enemigos no reaparecerán, por lo que deberemos distribuir estos puntos con cabeza y en función de nuestro estilo de juego (y no, lamentablemente no hay suficiente experiencia para mejorar las cuatro categorías al máximo durante la historia). Los materiales sirven para obtener dinero, y el dinero lo podemos usar para comprar flechas, pociones de vida (importantísimas) y pociones que aumenten temporalmente alguno de nuestros atributos.
El sistema de combos merece atención aparte porque me ha parecido algo extremadamente potente y lleno de posibilidades. Takeshi cuenta con un gran repertorio de movimientos y varias posturas. El menú de combos consiste en que, para cada una de esas posturas, hay huecos en los que podemos asignar y reordenar los movimientos mediante un sistema de cajas. De esta forma podemos personalizar absolutamente toda la secuencia que Takeshi ejecutará en función de la orden de ataque le hayamos dado (de frente, agachado, en el aire, etc.). Sinceramente no esperaba encontrarme algo tan original y, aquí rescato otra vez el buen hacer con las animaciones, la fluidez de ejecución y cambio entre movimientos es sencillamente perfecta, dando lugar a combinaciones letales a la par que elegantes.

Una jugabilidad que opaca el resultado
Ya he comentado que Digital Mind está especializada en animación y que se nota, así que lamentablemente la calidad que desborda en lo artístico le falta en la parte jugable. Creo que pocas veces estamos ante un título cuyos jugadores opinen con unanimidad acerca de algo así. La jugabilidad le lastra mucho al título, directamente.
Es cuando comenzamos a controlar a sus personajes cuando vemos las carencias. Mención especial a las partes con Chisai, el gato, que se centran en las plataformas, el sigilo y la huida, y es con diferencia el personaje que peor escapa en este sentido porque sus movimientos no son fluidos, las colisiones fallan demasiado y para hacer cosas tan simples como agarrarse a un saliente, a no ser que estemos a la distancia de salto correcta, no se ejecuta. Takeshi y el Kodama, aparte de los problemas en las plataformas, presentan algunas carencias en los momentos de combate, y aunque este aspecto está más pulido, es cierto que todavía se siente demasiado arbitrario todo, con una respuesta irregular y que en momentos como el cambio de dirección en un combate no termina de responder bien.
Porque a esto hay que añadir que The Spirit of the Samurai es un juego difícil y con un nivel de reto bastante alto, no es que sea algo inalcanzable o que nos tenga durante horas haciendo intentos, pero sí que es verdad que el hecho de se un juego de alta dificultad con el añadido de un control bastante mejorable puede terminar desesperando a más de uno.

Disfruta del viaje
«¿Recomiendas el juego? Sí, pero…» es lo que vas a encontrarte en todas las reseñas de Steam, y me tengo que sumar a esa opinión. The Spirit of the Samurai es, ante todo, una aventura cinematográfica, pero eso no quita que el factor jugable no tenga un papel importante. Los bugs y los problemas en el control es posible que puedan desesperar a los más impacientes o que busquen una experiencia pulida como viene siendo habitual en este tipo de propuestas.
No obstante que eso no te frene de probarlo y de disfrutar de la experiencia. En lo personal diré que me lo tomé con mucha calma y me dejé llevar por lo artístico, los problemas de control estaban ahí, pero nunca me vi tentado de abandonar el juego porque, sinceramente, todo lo demás hace que la propuesta valga la pena. No sé si sacar algún símil sería lo correcto pero, pensad en juegos como Heavenly Sword o The Order: 1886, títulos de factura técnica sobresaliente pero que la parte jugable no está a la par. Esto mismo es lo que te aguarda en The Spirit of the Samurai, así que si sigues interesado siéntate, ponte unos buenos cascos, y sumérgete en este universo tan maravilloso. Merece la pena.
Conclusión
The Spirit of the Samurai es un título que apuesta por la narrativa y el lenguaje cinematográfico, proviene de un estudio de animación y eso se nota. Con una parte artística sobresaliente y técnicas de animación tan acertadas como el stop-motion, pero que se ve lastrado por un control irregular y que puede pesar más de lo deseado. No obstante si se es capaz de pasar sus carencias por alto, resulta una experiencia muy disfrutable y que te dejará muy buen sabor de boca.
Autor
Clase dual (Programador/Filólogo), antes era solodev y ahora estoy en proyecto de divulgador e investigador académico en game studies, próximamente multiclase. Friki a tiempo completo y amante del videojuego de terror en todas sus facetas. Creo contenido, juego, leo manga y escribo, a veces varias de estas cosas a la vez.

