Tales From Candleforth es un título al que merece la pena lanzarse de cabeza y disfrutarlo bien de una sentada o bien capítulo a capítulo. Y donde la única pega es su corta duración, que aunque nos permite rejugar tantas veces como queramos, nos dejará con ganas de más. Y es que no cuenta con múltiples finales que dependan de nuestras decisiones. La única motivación para volver a recorrer las páginas de este cuento es su estética y la posibilidad de desbloquear algún que otro logro o secreto dejado atrás. O quizás jugarlo en Steam Deck una fría tarde otoñal, al refugio de una buena manta y con una bebida calentita. Aunque cabe decir que el manejo con mando no es el ideal para este género.
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