Haciendo balance final de lo que nos ofrece la nueva obra de Tequila, podemos concluir que el ajetreado desarrollo ha tenido un final feliz. Esa presumible copia descarada de ICO ha dado paso a un juego con entidad propia, que sin llegar a ser excepcional en ninguna de sus mecánicas, depara algunos de los momentos más entrañables de la generación. Salvo problemas puntuales con el rendimiento, que seguramente sean menos importantes corriendo sobre un PC solvente, y una duración algo justilla de aproximadamente seis horas, RIME resulta una de las experiencias más recomendables que puedes disfrutar en la actualidad, y por qué no decirlo, uno de los mejores desengrasantes entre tanto sandbox y «mobas» que pululan por el mercado actual de videojuegos.
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