Información / Sinopsis
Historia
Horacio, borracho y anhelando la fama y fortuna de los viejos tiempos cuando era una estrella de los videojuegos muy conocida, cedió al chantaje de ese viejo huevo podrido, Dizzy, y participa en varios juegos de Commodore 64 de bajo presupuesto – negocios sucios y oscuros… Pero necesitaba el dinero.
Trágicamente, no sólo no se solucionaron sus problemas, sino que los juegos fueron anunciados a bombo y platillo en la prensa amarilla. «Horacio se vende al enemigo», decían los titulares. Ya nadie le podía mirar a la cara: ¡la que se consideraba «mascota» del ZX Spectrum participando en juegos de C64! Eso resultó ser un shock. Eran otros tiempos. Ahora vemos a Sonic en la Wii y nos da igual, pero entonces la mentalidad era distinta.
Se sintió tan miserable que ni siquiera esperó a que los maderos viniesen a arrestarle, así que fue a la comisaría más cercana y se entregó. La policía lo esposó y lo llevó a la Torre de Londres (provincia de Badajoz), comunicándole que sería decapitado al día siguiente.
«Bueno, al menos, cuando me muera, terminará mi sufrimiento»
«Ni de coña», dijo una voz. Horacio miró alrededor suya, buscando a su interlocutor, hasta que descubrió al fantasma de Sabreman en una esquina de la habitación. Horacio retrocedió aterrorizado, mientras Sabreman continuaba su discurso: «Hay un rincón especial en el infierno de los videojuegos reservado para los vendidos, y es ahí adonde irás y permanecerás por toda la identidad entre horribles tormentos». Hizo entonces una pausa y luego aulló «UUuuuuuuuuuuuh!» para dar más miedo.
«Yo… escaparé del infierno de los videojuegos», contestó Horacio, envalentonado, «Escaparé de algún modo y entonces iré al cielo de los videojuegos».
«No hay manera», rió Sabreman de forma sádica, recreándose en el sufrimiento de Horacio de la misma forma que lo hizo mientras contemplaba a miles de niños gastando su dinero en ese conato de juego llamado «Sabre Wulf». «Existen las mismas posibilidades de escapar del infierno de los videojuegos que de que Joefish mueva su culo perezoso y termine Buzzsaw».
Entonces se lo pensó mejor. «En realidad, hay una forma en la que puedas ayudarte a tí, y a mí de camino. Si escapas de aquí, y encuentras y quemas las copias originales de tus juegos de C64 y las de otros juegos protagonizados por estrellas que se vendieron por sucio dinero, entonces no irás al infierno de los videojuegos cuando mueras».
«Cojonudo», dijo Horacio, y corrió hacia la puerta. Intentó abrirla, pero estaba cerrada con llave, como es lógico en una prisión. Entonces Sabreman le dijo «Mira, te abro la puerta si me prometes que también buscarás los originales de mis dos juegos para C64, Sabre Wulf y Underwurlde, para que me pueda librar del infierno de los videojuegos».
«¡Trato hecho!», aceptó Horacio. Entonces la puerta desapareció y Horacio salió de la pantalla (sin scroll, joder, que es un juego de Spectrum), saliendo al pasillo. ¡Comienza la misión para salvar tu alma! (Y la de Sabreman, de camino).








