En conclusión, The Zebra-Man! es un juego que ofrece una experiencia intensa, frenética y con bastante sangre de por medio, donde la jugabilidad de por sí es rápida y desafiante, envuelta en una estética pixel art cargada de humor negro y mucho caos. La duración es relativamente corta y su progresión no cuenta con una evolución profunda de habilidades o herramientas, lo que el ritmo es acelerado y la rejugabilidad está siempre presente, todo para que el jugador esté sumergido en un bucle de violencia constante. Las ideas de este juego lo convierten en una propuesta fresca con dosis de adrenalina y diversión, sin muchas complicaciones.
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