La introducción de un pendrive en el puerto USB del ordenador del equipo detrás de Unchained comenzaba la que iba a ser una de las propuestas que más me iba a impactar. Nada sabía de este juego al sentarme en la silla y ahora solo espero poder volver a cruzarme con este juego en su versión definitiva.
Unchained es un viaje. Bueno, comienza como algo mucho más mundano, pero acaba siendo un paseo hacía la exploración más ecléctica de la que sabemos a ciencia cierta que no vamos a obtener respuestas que nos satisfagan. Me he puesto enrevesado, lo se. Aunque hay un cierto fandom que entiende de qué estoy hablando solo con la frase de arriba; no es otro que el de Twin Peaks.
La propuesta que nos pone delante Unchained, nada tiene que ver con la serie de David Lynch; aunque guarda un parecido en sus formas. Un camino lleno de misterios sin resolver que poco a poco se irán desvelando. No todos, pero alguno de ellos dará sentido a todo el sinsentido que ocurre mientras nos movemos por los pasillos de la cabaña. Podría contaros alguna de las experiencias que viviréis dentro, pero sería romper la magia. Jugadlo. Solo así me entenderéis.